La colección privada de Era de la Abuela en el Museo San Alberto: el inicio de un recorrido
- Ana Sellan
- 25 jun
- 4 min de lectura
En octubre de 2025 inauguramos Muñecas y memoria, un recorrido por nuestra infancia , la primera exhibición pública de la colección privada de Era de la Abuela en el Museo San Alberto de la ciudad de Córdoba. La muestra reunió más de treinta muñecas antiguas que, hasta ese momento, habían permanecido resguardadas en nuestro taller como parte de una colección destinada al estudio, la conservación y la investigación.
Si bien la exposición constituyó un hito para nuestro proyecto, también marcó el comienzo de una nueva etapa. Desde su concepción, la muestra fue pensada como el primer capítulo de un recorrido itinerante que permitiera acercar estas piezas a distintos espacios culturales y públicos, promoviendo una mirada renovada sobre las muñecas como patrimonio histórico y cultural.

Mucho más que una colección
Cada muñeca conserva una historia. Algunas fueron compañeras de juego durante décadas; otras atravesaron generaciones dentro de una misma familia. Muchas llegaron a nuestro taller con importantes deterioros provocados por el uso y el paso del tiempo, y fueron restauradas respetando sus materiales, técnicas constructivas y huellas de vida.
La colección reúne ejemplares de diferentes épocas, materiales y procedencias. Muñecas de porcelana, composición, cartón piedra, celuloide y otros materiales permiten recorrer más de un siglo de historia de la infancia, de la industria juguetera y de las transformaciones sociales reflejadas en estos objetos.
Lejos de entenderlas únicamente como juguetes, proponemos observarlas como documentos culturales. Sus rostros, vestuarios, mecanismos y formas de fabricación hablan de las sociedades que las produjeron y de quienes convivieron con ellas.
Un diálogo con el Museo San Alberto
El Museo San Alberto constituyó un escenario especialmente significativo para esta primera presentación.
La historia del antiguo Real Colegio de Huérfanas y de la Congregación fundada por el Obispo San Alberto estableció un diálogo natural con las piezas expuestas. En un espacio atravesado históricamente por la educación femenina, el trabajo, la espiritualidad y la vida cotidiana de niñas y mujeres, las muñecas encontraron un contexto que amplificó sus significados.
La muestra invitó a reflexionar sobre la memoria colectiva, la infancia y la feminidad, entendiendo que estos objetos no sólo evocan experiencias personales sino también formas de transmisión cultural que atraviesan generaciones.

Una muestra para experimentar y participar
Durante el mes que permaneció abierta al público, la exposición se complementó con una serie de actividades destinadas a ampliar la experiencia de los visitantes y recuperar la dimensión lúdica que históricamente ha acompañado a las muñecas.
Entre ellas se destacó un taller de muñecas de papel, especialmente pensado para las niñas que residen en el Convento San Alberto. La actividad propuso un acercamiento creativo a la historia de las muñecas a través del juego, el dibujo y la imaginación, estableciendo un puente entre las piezas históricas exhibidas y las formas contemporáneas de experimentar la infancia.
Asimismo, el 31 de octubre, en el marco de la celebración de Halloween, se realizó una visita guiada temática nocturna que invitó al público a recorrer la muestra desde una perspectiva diferente. Las historias, curiosidades y anécdotas vinculadas a las muñecas antiguas adquirieron nuevos matices en el recorrido por las salas del museo, generando una experiencia que combinó patrimonio, narración y participación.
Estas propuestas reafirmaron uno de los objetivos centrales del proyecto: que las muñecas no permanezcan únicamente detrás de una vitrina, sino que continúen siendo capaces de generar encuentros, despertar preguntas y construir nuevas memorias compartidas.
El comienzo de una muestra itinerante
La exhibición en el Museo San Alberto nunca fue concebida como un acontecimiento aislado. Por el contrario, representó el punto de partida de un proyecto de circulación de la colección, con el objetivo de que estas muñecas puedan dialogar con nuevos públicos y distintos contextos institucionales.
Creemos que las colecciones privadas también pueden cumplir una función social cuando se ponen al servicio de la comunidad. Llevar estas piezas a museos, centros culturales y espacios educativos permite generar conversaciones sobre patrimonio, conservación, historia de la infancia y cultura material desde una perspectiva accesible para públicos diversos.
Cada nueva sede incorpora nuevas lecturas y enriquece la manera en que estas muñecas son comprendidas y valoradas.
Visibilizar un oficio
Uno de los propósitos centrales de esta itinerancia es dar a conocer el trabajo de restauración de muñecas, un oficio que durante décadas tuvo una importante presencia en Argentina a través de las llamadas clínicas de muñecas y que hoy prácticamente ha desaparecido.
La restauración no consiste simplemente en reparar un objeto deteriorado. Implica investigar sus materiales, comprender sus técnicas de fabricación, respetar su historia y aplicar criterios de conservación que permitan preservar la mayor cantidad posible de material original. Es un trabajo paciente, especializado y profundamente vinculado con la protección del patrimonio.
A través de las exposiciones buscamos acercar al público a esta disciplina, mostrando no sólo las muñecas terminadas, sino también el valor del conocimiento técnico, la investigación y el cuidado que requiere cada intervención.
Un proyecto que continúa creciendo
Desde Era de la Abuela entendemos que conservar una muñeca es también conservar una parte de nuestra historia. Cada pieza restaurada y cada exposición representan una oportunidad para compartir ese patrimonio con nuevas generaciones y contribuir a la recuperación de un oficio que forma parte de la memoria cultural argentina.
La muestra Muñecas y memoria, un recorrido por nuestra infancia fue el primer paso de ese camino. Nuestro deseo es que la colección continúe viajando, generando encuentros, despertando recuerdos y acercando a cada vez más personas al universo de las muñecas antiguas y a la labor silenciosa de quienes trabajamos para preservar su historia.






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